Esta sección es una radiografía de realidades que llegan a extremos grotescos y encuentran una válvula de escape en la expresión cinematográfica. Una incesante producción comprometida hasta sus últimas consecuencias que nos sintoniza con los azares de la existencia de otros. Estos pequeños oasis de libertad, a pesar de desarrollarse en diversos idiomas y culturas, parecen no tener distancias ni fronteras.
Alrededor del mundo, la clara fractura entre el estado y la sociedad civil ha generado una fuerza colectiva implacable y amenazadora para las esferas de poder: la libertad de expresión. De ahí que se vuelva un objetivo claro el inhibirla, reprimirla, asfixiarla y aniquilarla. En esta sección celebramos que la censura como arma para el silenciamiento de lo “incómodo” se ha encontrado con un frente capaz de poner en jaque a estructuras y maquinarias casi infalibles: un ser humano y su cámara.